Crear lo nuevo

Has estado en esa situación más de una vez. Un dilema, una decisión por tomar, una sensación de estancamiento que te hace pensar: “No tengo otra opción” o “Solo puedo hacer esto o aquello”. Es un pensamiento común. Creemos que en la vida las opciones vienen predefinidas y que nuestro único trabajo es elegir entre lo que ya está sobre la mesa.

Pero ¿qué pasaría si, en lugar de solo escoger, empezaras a diseñar tus propias alternativas?

Cuando algo no avanza, solemos pensar que es porque no hay suficientes opciones, cuando en realidad el problema es que nuestra percepción de la situación es demasiado limitada. Lo que vemos está influenciado por nuestra historia, nuestras creencias y nuestra forma habitual de analizar la realidad. Pero la realidad, en sí misma, siempre es más amplia que lo que alcanzamos a percibir en un momento dado.

Cada día tomamos decisiones. Algunas parecen triviales, como elegir qué ropa ponernos, mientras que otras llevan una carga emocional mayor, como decidir si cambiar de trabajo. Pero todas comparten un mismo principio: lo que vemos como "posible" define las opciones que consideramos, y las alternativas que creamos dependen de qué tan abiertos estemos a desafiar nuestra forma de ver el mundo.

Aquí es donde entra la fórmula de las Alternativas.

posibilidades + oportunidades = alternativas

Esta fórmula nos ayuda a diferenciar conceptos que a menudo confundimos y que pueden hacer que nos quedemos atrapados en la inercia.

Las posibilidades son todos los escenarios que potencialmente pueden ocurrir. Existen de manera independiente a nuestra percepción y cambian constantemente. Si observamos con suficiente amplitud, veremos que el mundo está lleno de posibilidades que aún no hemos considerado.

Las oportunidades son las opciones que identificamos dentro de nuestra percepción actual. Podríamos decir que son las posibilidades que alcanzamos a ver y valorar. Sin embargo, no son todas las que existen, sino solo las que logramos reconocer con nuestra forma de interpretar la realidad.

Las alternativas son instancias de acción que diseñamos activamente. No dependen de lo que ya está disponible, sino de nuestra capacidad para reconfigurar lo que damos por hecho y generar nuevos movimientos, decisiones y elecciones que cambien las condiciones de desarrollo personal.

Imagina que llevas años en una profesión que ya no te motiva. Te sientes atrapado porque, según tu percepción, solo tienes dos opciones:

  1. Quedarte en tu trabajo actual, aunque no te haga feliz.

  2. Renunciar y empezar de cero en otra industria.

Ambas opciones parecen incompatibles, como si solo existiera un camino “correcto” y uno “incorrecto”.

Pero si aplicamos la fórmula de las alternativas, podemos ver que el problema no es la falta de opciones, sino la forma en que estamos mirando la situación.

Podrías ampliar tu percepción de posibilidades, explorando escenarios que antes no habías considerado.

Podrías buscar oportunidades concretas, como una transición progresiva o un cambio dentro de tu empresa.

Podrías diseñar alternativas, como crear un proyecto paralelo sin abandonar por completo tu fuente de ingresos o desarrollar nuevas habilidades para expandir tus opciones futuras.

Las alternativas no dependen de la situación en sí misma, sino de cómo decides interpretarla y actuar sobre ella.

¿Dónde están las alternativas?

Uno de los errores más comunes es pensar que las alternativas están en el contexto. Creemos que ciertos problemas tienen o no tienen solución, sin darnos cuenta de que las alternativas no se encuentran, se crean.

Dos personas pueden enfrentarse a la misma crisis económica. Una de ellas la ve como una señal de fracaso y se paraliza. La otra la interpreta como una oportunidad para reinventarse, aprender una nueva habilidad y cambiar su estrategia. Ambas tienen las mismas posibilidades, pero la segunda persona identificó oportunidades y diseñó alternativas. Si alguna vez has dicho: “No tengo otra opción”, lo más probable es que no estés viendo el panorama completo.

Cómo Diseñar Nuevas Alternativas

Crear alternativas no es un talento innato, es una habilidad que puedes desarrollar. Para hacerlo, necesitas activar tres principios fundamentales.

1. Explora más allá de lo evidente

Muchas veces crees que estás viendo toda la historia, cuando en realidad solo estás observando piezas fragmentadas. Para diseñar alternativas, necesitas ampliar el enfoque. Puedes analizar: ¿Qué otros elementos forman parte de esta situación? ¿Quién más está involucrado que podría aportar una nueva perspectiva? ¿Qué factores no había considerado antes?

2. Redefine tus argumentos

Las palabras que usamos para describir un problema determinan las soluciones que encontramos. Si decimos “esto es imposible”, automáticamente cerramos el camino a nuevas alternativas. En lugar de preguntarte "¿cómo soluciono esto?", puedes definir: ¿Cómo puedo mirar esta situación desde otro ángulo? Si esto fuera una oportunidad en lugar de un problema, ¿cómo lo explicarías?

3. Desafia tus hábitos

Las alternativas no aparecen cuando haces siempre lo mismo. Si quieres generar nuevos caminos, necesitas desafiar las respuestas automáticas. Por ejemplo: modifica tu entorno para moverte de los espacios donde siempre piensas lo mismo. Conversa con personas que tenga un punto de vista completamente distinto al tuyo. Explora lógicas intermedias que te lleven a pensar "Si la solución fuera lo opuesto a lo que estoy pensando, ¿cómo sería?".

Las alternativas no se encuentran, se diseñan

El mayor error que podemos cometer es pensar que las opciones son limitadas. No lo son. Las posibilidades son muchas, pero solo vemos algunas según nuestra percepción. Las oportunidades dependen de cómo interpretamos la realidad. Las alternativas se diseñan cuando decidimos ampliar nuestra mirada y crear nuevas soluciones. Así que la próxima vez que enfrentes un dilema, no te preguntes "¿qué opciones tengo?", sino "¿qué alternativas puedo crear?" La respuesta que buscas puede no estar donde sueles mirar. Pero eso no significa que no exista.

La fórmula de las alternativas